1. Limpieza y lubricación básica

Una transmisión sucia desgasta todo más rápido. Limpiá cadena, plato y piñón; secá y lubricá con el producto correcto. Ni seco ni empapado: justo.

2. Revisar frenos, cambios y presión

Chequeá que los frenos respondan firmes, los cambios entren sin saltos y las cubiertas tengan la presión adecuada para tu uso.

3. Ajustes generales y mirada atenta

Repasá tornillos, ruedas, dirección y caja. Ruidos nuevos, sensaciones raras o vibraciones no aparecen porque sí. Si algo cambió, revisalo.